«Maruja»

Maruja aún viste el luto de su padre como si el mausoleo se hubiese abierto ayer. Pero más allá de la ropa, a la menor de las Cazaldo le pesa la diligencia que todos los domingos, a gritos, su madre la obliga a hacer. Debe aventurarse por las calles pueblerinas de la Caracas de Gómez, que todavía no era una ciudad, hasta la oficina que fue de su padre. Caminar bajo la candela del mediodía. Sentarse a esperar junto al ventilador de anticuario. Oír las palabras vacías de sus hermanos, que ya no eran familia. Todo por recibir un trozo de aquella caja negra que, escondida en la habitación de atrás, manipulaba los movimientos y las palabras de todos los Cazaldo. Aún sin ser vista, deformó la amabilidad de sus hermanos en interés y avaricia, y lentamente trastorna a Doña Antonia, su madre, hasta la insanidad. Por dos años la caja ha condicionado la juventud de Maruja. Pero, ella está decidida a no sacrificar más.
Finalista del XX Premio de Novela Corta «Encina de Plata».



